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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.

Nuestras bicicletas

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Recuerdo mi bicicleta azul, la de mi hermano era roja.
Recorríamos, en nuestras máquinas de libertad, los caminos de la huerta del entorno de Orihuela, flanqueados por miles de árboles. Era como un bosque parcelado que compinía un paisaje espectacular, acompañados por el ir y venir de mariposas y pájaros como los gafarrones, verderoles, abubillas, merlas y las oropéndolas que eran dignas de ver en el cielo. Mi padre, vió de niño al poeta Miguel Hernández con su ganado de cabras por el Camino Viejo de Callosa, quien siempre iba leyendo.

Veíamos en los paseos a los hombres trabajar en filas por los bancales. De las riveras de tierra segaban los hombres con el acero de las hoces de Catral, el fenal, la sisca y el lastón para los animales de la cuadra que generaban estiércol para abonar la tierra. Los mondadores de Bigastro mantenían los cauces limpios de barro que evacuaban las aguas filtradas de las parcelas regadas con el agua del Segura, para alimentar otros cauces mayores y acequias de aguas abajo, generando otro sistema de tandas de riego y así hasta Guardamar. La que sobraba iba al Hondo y servía para alimentar los canales del campo de Elche-Crevillente y La Murada. ¿Han visto un sistema más reutilizado en su vida?


La historia cambia de dirección y empieza a ser triste por la evolución socioeconómica de los sectores productivos y la monopolización de los mercados. Desaparecieron con las obras de modernización dirigidas por el IRYDA el ecosistema que hoy solo observamos en National Geographic. La oropéndola, el oriol, no se deja ver, por mucho que escudriñe el cielo. Sólo la hallo moldeada en bronce en lo alto de un palo, convertida en icono de una celebración elitista.

Aun así, los acueductos siguen conservando las tandas de riego fantasmas y turnos de riego de antaño como derechos históricos y el Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela, expectante ante su incierta razón de existir, sigue gestionando no se qué arbitrios. La vida de los hortelanos de la vega es como la describió Miguel Hernández. Y dejó de salir el agua del manantial de San Antón.

La huerta muere conjuntamente con los ecologistas más proteccionistas que han existido, los hortelanos. ¿Quién les ha engañado? ¿Quién ha engañado a los agricultores? Quizá su afán por no mirar mas allá de su parcela. A los pocos que quedan se le amontonan los años, se le multiplican las dificultades.

Los políticos de turno, ante su incapacidad de entender el interés general, distraen como el filibustero y ahora, la Vega del Segura, herida de sed por una estrategia bien trazada o una involución asentida, se muere juntamente con un sistema orgulloso de vida que estaba en sintonía con la naturaleza. Ahora llega el segundo plan estratégico, ya que una vez que no hay agua; primer plan, hacemos obras faraónicas. Cortamos y cicatrizamos la huerta con autovías y ferrocarriles, como tatuajes carceleros que recuerdan nuestros pecados.

Pero ya se están trazando algunos los PAU PAI y futuros PGOU; tercer plan. Ya lo dijo un conferenciante y promotor en el 2002 en unas conferencias en Santo Domingo de Orihuela: «Sueño con una Vega Baja a la californiana». Lo primero que pensé es de dónde había salido semejante estúpido. Allí nodiscuten los trasvases si son viables y comparar de esa forma Orihuela con el Valle de California es la defecación fáctica más contradictoria que he escuchado en mis treinta y ocho años de vida en Orihuela. Es la hora de las grandes obras, espero que las terminen, y bien, sin comisiones que las deterioren demasiado y con justiprecios equivalentes al esfuerzo de toda una vida de trabajo.

Mi hermano piensa lo mismo.
¿Y ustedes?

05/11/2007 20:24. Autor: Jesús Ruiz [ciudadano x] Historias No hay comentarios. Comentar.

Policías, con fronteras

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Es cierto y no hace falta muchos malabares lingüísticos para explicarlo. La democracia clásica está en crisis. La democracia actual de lobbis y grupos de presión es lo que se impone en el pensamiento occidental. Está de moda asentir ante el interés general de agrupaciones que tienen un espacial interés y no siempre general.

Como ejemplo podemos esbozar el escenario siguiente siguiendo el argumento del título de este artículo. De madrugada, vemos en las calles y carreteras de nuestra ciudad a los funcionarios encargados de velar por la seguridad. Los policías realizan controles, sin periodistas y sin espectadores de paso, por lo tanto, sin armar mucho jaleo. En ocasiones los conductores y pasajeros colaboran con el fin público que pretende la tarea policial, -la paz social-, pero algunos se comportan estúpidamente como si los agentes fuesen salteadores de caminos. Protestan como niños cuando se descubre droga o armas como bates de béisbol y pistolas simuladas.

Es difícil no preguntarse si no serán las respuestas de algunas personas a los policías las que tengan algo que ver con las respuestas de los policías a ellas. Es entonces cuando comienza el trabajo de los grupos de presión y los lobbis argumentando desaforadamente la brutalidad policial desde el soporte de alguna organización que incide en el problema y no en como nació el mismo. Es entonces cuando entra a escena el sesgo de la demagogia, además, si la cosa se sale de madre o sale en los medios de comunicación, se la carga el de siempre, no teniendo fuerza la justificación razonada de la acción. El resultado de toda esta argumentación es que la tarea de velar por la paz social se realiza con una venda negra en los ojos para no "molestar a nadie", que es lo importante, dada la resultante del conflicto de pareceres.

Por lo tanto, un trato verbal duro ante una protesta desaforada puede conducir a la contradicción de la acción legítima, ya que los grupos de presión y los lobbis sucumben al sesgo del suceso por miedo a no se qué argumento viciado de libertad-seguridad, sin tener en cuenta el delicado equilibrio necesario para disfrutar de los derechos subjetivos que nos otorga la democracia y ese equilibrio es preestablecido en la observancia a las leyes.

La demagogia genera inseguridad y la inseguridad demanda más seguridad y la seguridad que desea el ciudadano común es ver más policía, no más "curicas". Si no advierten la diferencia y la similitud de la analogía propuesta, es que están tan dormidos como cuando sus policías velan por su sueño.
Contradicciones.

08/11/2007 15:02. Autor: Jesús Ruiz [ciudadano x] Política y Ciudad No hay comentarios. Comentar.

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La gala de los albañiles

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Una cena gala de Procosta despejó las lenguas en el hotel La Laguna del municipio alicantino de Rojales. Numerosa gente relacionada con el sector de la construcción turística se reunió para hablar del mercado de casas. Este sector económico está ligado sospechosamente a las malas prácticas de gobierno de los municipios del litoral. En cristiano, se llama corrupción, que aceptada o no, existe. Es cierto que se vende menos y es cierto que no puede venderse de esa manera y a ese ritmo. También es cierto que no se puede comprar a esos precios con los actuales niveles de renta. Si no se ha desarrollado un plan de acción territorial autonómico que armonice el crecimiento intermunicipal es por que a los ayuntamientos no les gusta que el poder autonómico se inmiscuya en sus asuntillos urbanísticos. Si los ayuntamientos han cerrado los ojos ante las construcciones ilegales no es por incompetencia, es por que han querido y no han ejecutado su potestad.Y ahora que viene el lobo se recapacita y se dice como hubiera sido mejor hacerlo y como lo harán mañana siles ayuda el Consell. No es hora de pensar en hacerlo mejor. No es eso.

No es hora de decir como se hace mejor ni de lanzar culpas. California y Florida son dos ejemplos aludidos a los que se agarran los asociados en su discurso y en cierta medida y con grandes diferencias, tienen razón pero hay un origen oculto que nadie trata y facilita escenarios propensos a dejar hacer. Los ayuntamientos disponen de una ridícula financiación propia y están asfixiados económicamente aunque gestionen bien sus recursos. La falta de suficiencia económica en los entes locales hace que se guiñe el ojo al dinero fácil de las licencias de construcción. Además, el amiguismo y el clientelismo político endulza un poco más el desorden e inobservancia a las leyes y competencias municipales, más desde que la Ley 51/2002 suprimió casi en su totalidad el aporte del I.A.E. a las arcas locales y los ayuntamientos han acudido la actualización fiscal de sus tributos propios y al desarrollo desbocado de los planes sectoriales como medida de desahogo financiero.

Por eso, en los parámetros a analizar para explicar la situación a la que se ha llegado y que sirvan para trazar planes a corto plazo, no se incluyen la histórica sequía financiera que el legislador estatal tiene respecto a los municipios, que, de la noche a la mañana, se han visto con la gallina pelada y la canasta llena de huevos. Además hay que decir que no hay calidad democrática ni formación en la gestión pública de nuestros representantes locales aunque vistan de Armani o Margharet & Moi. Por eso hago esta crítica a una exposición miope de lo que es un problema de gobernanza, dando al traste con las promesas políticas de calidad en la gestión real de políticas públicas. La política y la economía van unidas de la mano en un difícil equilibrio tridimensional concursado con el ciudadano, de forma que las pequeñas fluctuaciones del mercado económico y electoral hacen tambalear la estabilidad político-económica en el como sur de alicante. El desempleo y las difiultades económicas son resultados del ajuste de la demanda.
Buen provecho y hasta el año próximo.

El Azarbe de La Fuente

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Corbilla en mano, agua en la ingle, barro en las rodillas, segando, amolando, sudando; dios. La limpieza del cauce del Azarbe de las Fuentes desde el río hacia el orcelitano Manantial de San Antón, empezaba todos los años en el caluroso julio como dispone la costumbre recopilada en las ordenanzas del agua; jurisdicción pulida por las tres culturas y respetada por los fueros de Valencia. Duro trabajo este de andar en el barro, aliviado con el frescor del agua fangosa por la quebrada y por ocurrencias como las de Adrián el Africano, viejo legionario de los de antes con un medallero ganado al Sahara español digno de Narváez. Un tío con clase y duro de verdad, de los que hoy escasean. Cuando se atascaba en el barro decía con los brazos en alto y prietos puños que le segásemos las rodillas de manera tan quijotesca, que, reíamos, ganándonos un resuello y él, respeto.

Con botijos sudados de agua fresca nos hidrataba el Síndico del Azarbe de la Fuente; elegido por el heredamiento en el Juzgado Privativo por tres años, además señalaba los descansos del cigarro. Esos minutos sabían a placer de marqués, aún allí tirados en el costón recibiendo a lengüetazos la apacible brisa de la tarde y molestados por el sol que se escurría entre el cañar sin cortar en el quijero de braza. En silencio, los más viejos liaban su tabaco con un pulso que ya temblaba por el esfuerzo cansino del cortar, arrimar algas y subir los fardos de la hierba y cañas desde el fondo. La hondura del azarbe enclaustraba los sonidos, acompasados por los secos golpes de nuestras corbillas de Catral y el manoseo de la palas de barro por la gala del agua. Con el trajín de los quince, apenas se advertían las escasas anguilas que se escurrían como rayos negros a la altura del primer hombre, casi siempre, Adrián. Le gustaba la carne de anguila.

Al ser faena difícil por marcar el avance en la maraña se cambiaba con regularidad el puesto de cabeza. Mi turno llegaba antes al ser el mas joven de la cuadrilla y lo señalaba con una mueca el agotado vanguardia. Mi cuerpo empapado seguía a lo suyo y mi mente iba más allá de la refriega de ser el primero; como los que siempre han tenido que ir en cabeza, y veía el oasis secreto de agua clara que se liberaba de su lentitud para recorrer coloreada este manglar oriolano hasta el Segura. El silencio, la calina y el bochorno agobiaban. Distraía el esfuerzo observando corriente arriba la maraña de carrizos, ramas cruzadas y ribazos del túnel selvático lanceado por el duro sol de julio, lleno de vida independiente, del cada uno a lo suyo y todos pendientes. Nos acercamos así al palmeral andalusí en el que ya no existen las viejas cenias que regaban las palmeras, ni la fiesta del dátil de agosto.

El avance hacia el Monte San Miguel nos adentraba en un bosque de columnas orgullosas, mezclándose la gracia del entorno con el peligro oculto en el barro por los restos de caracolas. Cómo cortaban esas cuchillitas y qué rápido se curaban, ¡qué aguas! Profundas y mercuriosas aguas, que afloraban algo saladas al pasar entre rocas alcalinas para salir al cauce tras descansar en la alberca de Los Baños de San Antón; hoy dicen spa. Un día de julio y lejano el Día del Pájaro, se terminó, se acabó, miraba atrás y no me lo creía. Lo que cuesta ganarse unas monedas, para gastar. –“El año próximo no volveré Adrián, el barro es muy duro-. – “Duro era el Sahara cuando me alejaba de Tarfaya, por lo menos aquí hemos terminado el trabajo Jesús, dame fuego-“, me dijo sonriendo antes de reír. Nunca más fui al barro, pero a veces, creo que sigo allí, restando palmeras junto a un azarbe sin clientela. Adrián el Africano, descansa en paz.
El manantial, también.
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publicado en la verdad como El Manantial

16/11/2007 20:41. Autor: Jesús Ruiz [ciudadano x] Historias Hay 4 comentarios.

Tiempo de necios

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El viejo profesor Eduard Punset afirmaba en diciembre del año pasado, que los sueños permiten ordenar y organizar los recuerdos, abriendo un espacio para la creatividad y para el juego.

Imaginemos, –imaginemos-, que damos un garbeo por la Orihuela de 2017 y nos rodeamos de individuos que platican sobre las controversias del kafkiano periodo Medina y la papelona honoris causa realizada. Decían que ni las medidas judiciales amagaron las malas prácticas de gobierno y corruptelas, que el agua desalada ya llegará, que autopistas y tren trinchan la vega como guadañas para avituallar al modelo económico costero del pan duro de ayer, y los alcaldables aparejan su tiovivo de ripios para oxigenar a la voluble plebe.

Faltan dos años para las primeras municipales con voto electrónico (s e g u i m o s imaginando) según la ley electoral de 2016 y la deriva socioeconómica, no está para ilusionar al ciudadano diciéndoles que si no hacemos esto o lo otro, perderemos el tren y tal y tal. Muchos trenes nos han llevado a la farfolla. Hasta Elx trasladó la Facultad de las Salesas, -sede del Ayuntamiento-, y la sesuda clase política que nos mima ha aceptado una termoeléctrica en Los Sequillos –Torremendo- para crear kilovatios o empleo, mas seis viviendas protegidas en Los Vives –La Murada-, todo un hito, como el efecto barrera de las infraestructuras estratégicas en la pasada gota fría, y ahora en 2017, la huerta, ignorada por la Administración antes que el clima y los mercados, cosecha el sol con paneles fotovoltaicos, el definitivo frenazo inmobiliario paró el primer motor económico llevándose en cadena a otros todos y la ruina, se reparte sola, es gratis.

Posible escenario a diez años, diez. Llega enseguida la contradicción de los obtusos y espetan eso de -qué fácil se torea desde la barrera ¿eh?-, sin advertir que nadan en el perezoso continuismo oriolano, confunden crítica con critiqueo, levantan las espingardas por las migajas que caen y litigan adivinando lo que han hecho o lo que van ha hacer, pues harán eso –nada- aún costándonos todo. El político hosco y gandul sabe que pasamos el tiempo en troposas tertulias de cubata y sillón, reinventando el mundillo de cruz y quijada en la que la Orihuela acomodada se presiente augusta con su rancia involución; viviréis maloliendo, moriréis apagados, escribió Miguel Hernández.

Algún día espabilaremos de esta candidez quijotesca inundada de demagogia solariega, y nos sorprenderemos de la maleabilidad de la percepción y la cara dura -del copón- que se esculpen algunos déspotas con la demagogia desde la barrera electoral; y el que quiera honra que se la gane. ¿Tan poderosa es la demagogia?

Sin memoria no hay experiencia. El agobiante -alzheimer político- en el que estamos atrapados nos nubla la percepción para descubrir la hipocresía, falacias y logomaquias con los que se adorna la intrusiva demagogia y si además se opta por tener la boca cerrada o parecer estúpidos como es usual, perderemos la memoria prospectiva y valentía para vencer al cinismo democrático de los políticos engreídos, esos que ningunean la realidad y la democracia avanzada al considerarnos objetos electorales en su Teatro del Absurdo. Albert Camus lo clavó,-la capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación-, pero, como solo se atiende a la pulla, de vez en cuando nos pegan un buen enjuague tiránico diciendo –tomad y callaos, esto es lo que hay, memos-. En este momento, nace el dilema, espabilar, o fingir como apocadas marionetas, inclinadas ante la fuerza y no precisamente de la razón, pues lo que caracteriza al tirano es su ilegítimo uso del poder.
Sin sueños, tiempo de necios y altanería, amables lectores.
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(Publicado en marzo en La Verdad, antes de las elecciones municipales)-

21/11/2007 20:31. Autor: Jesús Ruiz [ciudadano x] Política y Ciudad No hay comentarios. Comentar.

Y los llaman, los tontos de la huerta

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Hay que ver como son las cosas.
Mi padre siempre ha dicho que la tierra es tierra, que es como si querría decir que la tierra siempre es un valor seguro y por lo tanto intangible. Cuando la tierra de huerta valía para cultivar, ganarse la vida y de paso contribuir al crecimiento de la Vega Baja, nadie discutía su valor. Las transacciones se efectuaban sin temer al valor especulatorio del que se adorna la construcción residencial. Ahora, sin agua segura para la agricultura, sin especuladores y sin futuro, los campos quedan vacíos de vida. La tierra no produce y adopta su cara inservible. Está vieja como sus amos, como la tradición.

Hoy se pueden ver a los agricultores y campesinos dignos de exposición museística; Napoleón se los hubiese llevado a Paris para rehabilitarlos en Los Inválidos, respetando la vez en el dispensario de turno y cuando llegan a casa, si no le acuden los dolores, se cargan la mochila de agua con insecticidas para darle un repaso a las judías, patatas, moniatos, habas, rábanos... que crían para su consumo y el de sus allegados. Ya ni se se molestan en criar para la lonja. Se puede adivinar en sus caras la tristeza que esconden al ver su tierra baldía. Se puede ver en sus caras la alegría de tener la paguica de la jubilación. Es un parco tesoro. ¿Está la Vega Baja preparada para este cambio de ciclo económico, para este cambio de costumbres, de derechos, de respetos?

Como casi de costumbre, todo nos pilla a agua pasada. La voluntad de cambio debe inferir en todos por igual y estamos quedando ante el mercado como expertos en organizar desfiles y procesiones, ya de moros, ya de pasiones. Por que tiendas para vender hay en todos los pueblos, que hoy en día hasta el oxígeno viene envasado y manufacturado. ¡Papá, planta pinos, planta árboles que venderemos hasta el aliento!

Hace tiempo que Orihuela le dio la espalda a la evidencia de su entorno. No hace mucho tiempo que escogimos la falsa autosuficiencia de la adulación y no andamos precisamente bien parados paras seguir lanzándonos mercedes.
Lo cierto, es que la tierra, es tangible. Hay que ver, como son las cosas, hay que ver.

26/11/2007 17:45. Autor: Jesús Ruiz [ciudadano x] Historias Hay 3 comentarios.


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