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Jesús Ruiz...desde Orihuela

Con porras y a lo loco

Con porras y a lo loco
Hay asuntos que requieren uniformidad en el trato y otros, sin embargo, se inclinan por la especialización. La organización Transexualidad Clínica en España ha pedido al Ministerio del Interior la creación de una brigada gay especializada en la intervención e investigación de la violencia contra los homosexuales y transexuales argumentando que ya existe en Holanda. No es mala idea con la cantidad de problemas que sufre el colectivo del arco iris. Para solventarles el problema definitivamente el ministro Rubalcaba tendría que crear una brigada de policías gays con uniforme superguay de ajustado látex negro con inmensos dildos también negros para intervenir en sus problemas cotidianos y escarmentar a aquellos que les hicieran daño. Vamos que siguiendo la corriente de la susodicha organización, crearía esa policía especializada de lo más moderna equipada con la última tecnología del mercado en siliconas para no aporrear mucho y combatir el crimen. Lo de la dignidad lo dejamos.
 
Con tanto ladrón metiéndose en casa ajena habrá que recurrir a esas artes intimidatorias ya que la tradicional presencia policial exclusiva no la creen ya suficiente y la aplicación de la justicia no está resolviendo el problema de la delincuencia según los vecinos de Molins. Esta pedanía ha sufrido como ninguna el efecto yoyó de los vaivenes de los mercados internacionales. No quiero decir que Molins sea caso de estudio de las finanzas. Simplemente se agotó el mercado de casas residenciales. Esas empresas crecieron al ritmo de la economía y han desaparecido también como la espuma cuando los altos precios han desplomado el consumo y la paralización crediticia ha frenado de golpe la demanda dejando miles de casas terminadas sin comprador. Tal paralización ha provocado deudas por un tubo en un sector que tiraba como una mula de labranza de la Balanza de Pagos. Para amargarle un poco más la existencia ahora repuntan los robos violentos en la zona con el consiguiente cabreo vecinal.
Así que Molins es lugar propicio para creer que hay dinero escondido en las losetas. El resultado es que ante tal escenario desolador, un robo con violencia en un punto determinado de la geografía puede hacer saltar las alarmas. No produce el mismo efecto un robo en Molins que en La Zenia.
Los moliseros lo saben y están pidiendo una política de seguridad real que no se circunscriba solo a los límites de su pedanía convocando para ello al Estado Mayor de la cuestión. Y volvemos al principio. Al caso de la petición realizada por el colectivo gay con problemas no mas especiales que la mayoría de la gente para ir pidiendo brigadas especiales.
Las especialidades sin medios sirven para contentar a grupos de presión y ofrecen remedios descafeinados. Lo que necesita Molins no es un efecto consolador de palmadita en la espalda sino que se les tome en serio ante cualquier repunte de sucesos que generan alarma social. Ellos saben que un robo puede suceder en cualquier momento y el riesgo lo asumen.
Así que lo último que se debe decir es que no se puede hacer nada porque más o menos se les está invitando a pedir lo que les corresponde, que no es precisamente la policía especial pertrechada con inmensos dildos para acogotar al que se estremezca. Simplemente quieren eficacia policial. No es mucho.

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